Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.
En 1846 se creó la jurisdicción de Nuevitas. Existía una administración de ventas reales, otra de correos y algunas otras dependencias de las ramas económicas. La jurisdicción, contaba a la sazón con las poblaciones de “San Fernando de Nuevitas” -su cabecera-, los poblados de “El Bagá” y “San Miguel”, y el caserío de “Villanueva”.
Para entender la génesis del poblado de El Bagá, es necesario estudiar brevemente sus antecedentes. En 1797 el caserío de Pueblo Viejo había aumentado su vecindario pese a su falta de agua y poca extensión territorial. En octubre de ese año un fuerte ciclón destruyó sus viviendas, acabó con sus pocos sembrados y dejó en lamentable estado ese asentamiento. Al hecho se sumó un sonado ataque pirata al siguiente año que desbastó el sitio, lo que produjo el descontento de sus pobladores y muchos abandonaron el lugar y se asentaron en El Bagá
En 1801 los ingleses atacaron el Bagá y lo destruyeron y las familias se dispersaron. En 1817 se "fundó" allí el nuevo pueblo del Bagá, que al año siguiente se declaró colonia. En el propio año se fundó también San Miguel de Nuevitas. En ambos casos, contribuyeron a poblarlos inmigrantes de la Florida y Nueva Orleáns en virtud del tratado de paz firmado en París en febrero de 1763, en tiempos de la toma de La Habana por los ingleses, oportunidad en que España cedió a Inglaterra el territorio de La Florida a cambio de que abandonaran la isla, en tanto Francia indemnizó a España concediéndole el territorio de la Lusiana. Esos cambios de gobierno no fueron del agrado de muchos de los habitantes de esos lugares, muchos de sus moradores se trasladaron a residir en El Bagá mientras otros se asentaron en San Miguel. El Bagá floreció. El contaba con un importante embarcadero y vivía momentos de bonanzas en tanto se disputaba con San Miguel ser el poblado principal de la zona.
San Miguel también prosperó y a sus moradores se les entregó una caballería de las tierras que habían sido donadas por el Presbítero Agustín Cisneros, con la condicionante que debían cultivarlas y hacerlas producir. Tal fue el florecimiento de esa región que se construyó una línea férrea en 1853. De sus montes se extrajeron grandes cantidades de madera, se explotaron productivos colmenares, se cultivó plátano, viandas y caña además de dedicarse a la fabricación de quesos y tasajos estableciéndose muchas fincas de crianza y varios trapiches.
Una tormenta había arrasado al Bagá y a San Miguel en 1821. Muchas familias se mudaron a la ensenada del Guincho, hoy Nuevitas; también lo hicieron otras de Pueblo Viejo. Las circunstancias geográficas superiores de la Caridad del Guincho hicieron que aquí se establecieran definitivamente ciudad, puerto, aduana y demás dependencias públicas, sin perjuicio para el Bagá y San Miguel.
martes, 21 de febrero de 2012
PRIMER SERVICIO TELEGRÁFICO DE NUEVITAS.
Por MSc. Ricardo Ferrer Aluija.
Las bases para la evolución a gran escala del telégrafo tuvo como base las comunicaciones electrónicas quedaron sentadas en 1825, con la creación del ¨ electroimán por William Sturgeon. Lo curioso resulta el hecho a finales de ese siglo ya existía en Nuevitas un servicio telegráfico que permitía las comunicaciones con los poblados cercanos de de San Miguel y El Bagá.
Es conocido que el primer telégrafo fue ideado por Claude Chappe en 1794. Posteriormente, este telégrafo fue sustituido por el telégrafo eléctrico.
En 1809 un nuevo telégrafo fue inventado en Baviera por Samuel Soemmering.
El utilizó 35 cables con electrodos de oro en agua. La comunicación terminaba a una distancia de 2.000 pies, y era detectada por la cantidad de gas generado por la electrólisis. En 1828, Harrison Dyar inventó el primer telégrafo de los EEUU, que enviaba chispas eléctricas a través de una cinta de papel tratado químicamente para grabar puntos y guiones.
Samuel Morse fue quien había desarrollado con éxito el electroimán y mejoró el invento de Joseph Henry. Morse hizo bocetos de un "imán magnetizado" basado en el trabajo de Henry. Inventó un sistema de telégrafo que fue puesto en práctica y obtuvo el éxito comercial. En 1861, Western Union construyó su primera línea telegráfica transcontinental a lo largo de las vías del ferrocarril.
En 1895 El Bagá y San Miguel contaban con sendas oficinas de correos con carteros que llevaban y traían la correspondencia. En El Bagá fungía como Jefe de la Oficina de Telégrafos el Jefe de la guardia militar, Teniente del Batallón de Tarragona, Francisco Manzano.
El día 13 de agosto de 1896, el Comandante Luís Suárez de acuerdo con un telegrafista, atacó El Bagá, llevándose primero al Teniente Manzano, para entregarlo al Cuartel General, pero en la finca Santa rita le dieron muerte, pero ya en 1942 ni San Miguel ni El Bagá contaban con el servicio telegráfico, en una era en la que era adelantado el servicio telegráfico, por lo que fue objeto de críticas reiteradas el gobierno de la época.
Debieron pasar algunos años para que se repusiera la comunicación telegráfica entre la ciudad cabecera de término Municipal: la ciudad de Nuevitas, con los asentamientos de San Miguel y El Bagá, el primero en medio del camino que conducía a aquel emporio que contaba con un importante embarcadero por el que se trasladaban importantes mercancías.
Ahora, en la era de Internet y las redes sociales, a través de las cuales las comunicaciones viajan de manera supersónica por el mundo, los lugareños rememoran aquel primer servicio telegráfico que hizo posible una más dinámica comunicación entre Nuevitas y los dos emporios con los que guardaba más directa vinculación política, económica y social.
Las bases para la evolución a gran escala del telégrafo tuvo como base las comunicaciones electrónicas quedaron sentadas en 1825, con la creación del ¨ electroimán por William Sturgeon. Lo curioso resulta el hecho a finales de ese siglo ya existía en Nuevitas un servicio telegráfico que permitía las comunicaciones con los poblados cercanos de de San Miguel y El Bagá.
Es conocido que el primer telégrafo fue ideado por Claude Chappe en 1794. Posteriormente, este telégrafo fue sustituido por el telégrafo eléctrico.
En 1809 un nuevo telégrafo fue inventado en Baviera por Samuel Soemmering.
El utilizó 35 cables con electrodos de oro en agua. La comunicación terminaba a una distancia de 2.000 pies, y era detectada por la cantidad de gas generado por la electrólisis. En 1828, Harrison Dyar inventó el primer telégrafo de los EEUU, que enviaba chispas eléctricas a través de una cinta de papel tratado químicamente para grabar puntos y guiones.
Samuel Morse fue quien había desarrollado con éxito el electroimán y mejoró el invento de Joseph Henry. Morse hizo bocetos de un "imán magnetizado" basado en el trabajo de Henry. Inventó un sistema de telégrafo que fue puesto en práctica y obtuvo el éxito comercial. En 1861, Western Union construyó su primera línea telegráfica transcontinental a lo largo de las vías del ferrocarril.
En 1895 El Bagá y San Miguel contaban con sendas oficinas de correos con carteros que llevaban y traían la correspondencia. En El Bagá fungía como Jefe de la Oficina de Telégrafos el Jefe de la guardia militar, Teniente del Batallón de Tarragona, Francisco Manzano.
El día 13 de agosto de 1896, el Comandante Luís Suárez de acuerdo con un telegrafista, atacó El Bagá, llevándose primero al Teniente Manzano, para entregarlo al Cuartel General, pero en la finca Santa rita le dieron muerte, pero ya en 1942 ni San Miguel ni El Bagá contaban con el servicio telegráfico, en una era en la que era adelantado el servicio telegráfico, por lo que fue objeto de críticas reiteradas el gobierno de la época.
Debieron pasar algunos años para que se repusiera la comunicación telegráfica entre la ciudad cabecera de término Municipal: la ciudad de Nuevitas, con los asentamientos de San Miguel y El Bagá, el primero en medio del camino que conducía a aquel emporio que contaba con un importante embarcadero por el que se trasladaban importantes mercancías.
Ahora, en la era de Internet y las redes sociales, a través de las cuales las comunicaciones viajan de manera supersónica por el mundo, los lugareños rememoran aquel primer servicio telegráfico que hizo posible una más dinámica comunicación entre Nuevitas y los dos emporios con los que guardaba más directa vinculación política, económica y social.
viernes, 24 de julio de 2009
Catarsis de un nuevitero
La percepción o apreciación de la belleza que adornan el paisaje de Nuevitas, condiciona la singular sensación que se forma en los lugareños cuando empinados, desde las lomas no dejamos de mirar al mar, a ese brillante plato de agua adornado por pequeñas embarcaciones y en el que se reflejan los rayos del sol produciendo una singular iluminación del entorno.
Artístico, de aspecto bello y elegante, es el legado de varias generaciones de coterráneos que inspirados en la tierra que los vio nacer, han plasmado en hermosos óleos la belleza impar de sus paisajes. No menos interesantes han sido las instantáneas que nos regalan el testimonio del pasado y presente de una ciudad que cuenta con mil enamorados.
No escapa a mi acercamiento contemplativo, en tanto enriquecedor, el hecho de ser testigo de cómo los niños desde las más tempranas edades eligen entre sus dibujos los barcos que navegan sobre la superficie coloreada de azul mientras en el cielo parecidos a un número tres dibujan las “gaviotas” que lo adornan.
La cerámica que brota de las manos de los que en la ciudad amasan el barro, nos regala detalles tan únicos como el parque con su glorieta, la parroquia, los peces y los pescadores, el muelle, en fin todo aquello que no por cotidiano deja de convertirse en divertimento de los nativos.
El conjunto de elementos estilísticos y temáticos que caracterizan la villa y su gente, cobra forma en la obra de los que expresándose de manera literal, a través de las artes visuales y los medios de comunicación, han convertido este paraje del “Mar Caribe” en lugar especial para salir frescos, reconfortados después de una “irrepetible catarsis”.
Artístico, de aspecto bello y elegante, es el legado de varias generaciones de coterráneos que inspirados en la tierra que los vio nacer, han plasmado en hermosos óleos la belleza impar de sus paisajes. No menos interesantes han sido las instantáneas que nos regalan el testimonio del pasado y presente de una ciudad que cuenta con mil enamorados.
No escapa a mi acercamiento contemplativo, en tanto enriquecedor, el hecho de ser testigo de cómo los niños desde las más tempranas edades eligen entre sus dibujos los barcos que navegan sobre la superficie coloreada de azul mientras en el cielo parecidos a un número tres dibujan las “gaviotas” que lo adornan.
La cerámica que brota de las manos de los que en la ciudad amasan el barro, nos regala detalles tan únicos como el parque con su glorieta, la parroquia, los peces y los pescadores, el muelle, en fin todo aquello que no por cotidiano deja de convertirse en divertimento de los nativos.
El conjunto de elementos estilísticos y temáticos que caracterizan la villa y su gente, cobra forma en la obra de los que expresándose de manera literal, a través de las artes visuales y los medios de comunicación, han convertido este paraje del “Mar Caribe” en lugar especial para salir frescos, reconfortados después de una “irrepetible catarsis”.
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